Historia escatológica
Atención, esta historia es una colaboración con alguien.
Él me propuso un reto, escribir ambos una historia de Jarumbio los más puerca posible, escatológica, sucia, enferma, y este fue el resultado ajaja. Espero os guste esto que he escrito aunque lo dudo.
Aviso que el final lo hice apresurado ajaja.
A Jarumbio se lo habían dejado abandonado en mitad del bosque porque se la había pasado cagando tras unos arbustos por largo rato.
Resulta que había ido de excursión escolar a ver una reserva natural y, habían parado en mitad del camino de regreso porque se les había pinchado una rueda al autobús así que, varios alumnos aprovecharon para bajar a mear y Jarumbio, se había estado cagando desde hacía una hora y, de tanto aguantarse, se le había endurecido la mierda y no le salía del ojete por lo que, tuvo que meterse el dedo corazón para ayudar un poco.
Le había quedado la uña llena toda de sus desechos por lo que se limpió con una rama fina para sacar todo y después, en una hoja, terminó de apañarse aunque eso sí, le quedó un olor insoportable.
Lo peor fue que pisó su propia mierda sin querer y llevaba chanclillas así que, se llenó un poco también el pie derecho.
-Me cago en la hostia puta, para suerte la mía, ¿ahora cómo cojones regreso a mi casa?
Decía en alto con rabia viendo el autobús alejarse.
No le quedó más remedio que caminar bajo el solanero, hacía tanto calor, que empezó a sudar demasiado y más porque andaba a paso ligero.
Los sobacos le goteaban como si tuvieran un grifo entre los largos pelos que llevaba.
Al final acabó sediento, con la camiseta empapada y con un olor que se comparaba al de su dedo y al culo, pues, ni siquiera pudo limpiarselo y como se lo rascó en más de una ocasión, los calzoncillos seguro tenían ya palometas.
Tras ver el atardecer en el cielo, pudo dar con una casa en mitad de la nada, esta tenía un huerto en el cual, había un espantapájaros vestido con un traje de sado maso y un bate agarrado en la zona de la entrepierna.
-Joé macho, ese la tiene más tiesa que yo.
Pensaba mirándolo con curiosidad cuando de pronto, vio a una señora con una gran papada que le miraba por la ventana.
Jarumbio se asustó por su fealdad, aún en la distancia, se podía ver que tenía un bigote así, estilo adolescente en su pubertad, como cuando empiezan a salirles la barba y eso que era una mujer.
Además, sus labios eran muy gruesos, como si se hubiera inyectado de más, le recordó mucho a Carmen de Mairena.
Jarumbio no sabía qué hacer ya que estaba muerto de sed y pensó que quizás, aunque fuera muy fea, podría ser una mujer amable.
Fue a llamar al timbre, lo cierta era que las paredes se veían muy sucias y eso no le dio buenas vibras, fue cuando iba a darle al botón, que la puerta se abrió, allí estaba esa enorme mujer, algo gorda, rubia, de cabello con rulos, ojos marrones con la raya del ojo mal hecha y muy larga, como las chonis del 2007 en España.
El olor a basura que le vino del interior casi le tumba, menudo cuando esa mujer, comenzó a olfatear el aire hasta acercarse a él.
Con fiereza tomó su dedo y se lo metió en una de sus fosas nasales esnifando con ansias mientras ponía sus ojos bizcos.
-Aaaah, mierdaaaa.
El mejor perfume aunque, no mejor que el de mi chocho.
Jarumbio estaba más que asustado y trató de escapar, sentía todo su dedo lleno de mocos húmedos y hasta de los resecos y esa mujer al sacarlo, le dio una chupada comiéndose los que se le habían pegado.
-Aaaah, tengo el coñito chorreando niño, ven, vente conmigo a jugar que mi mamita hoy se fue a buscar hombres.
Decía ella con una voz gruesa, como si fuera algún tipo de monstruo.
El olor que tenía en su cuerpo era espantoso, más con la habilidad de Jarumbio para detectar los olores con más intensidad que otras personas.
La casa por dentro estaba llena de basura, como si tuviera el síndrome de Diógenes.
Había moscardas, bichos, hasta caracoles por las paredes pues crecían plantas ya en el interior.
La mujer llevó a Jarumbio en brazos, este sentía su olor a sobaco muy intenso además que también le llegaban otro tipo de olores.
Ya en la habitación, pudo ver que esta tenía el suelo lleno de botes alargados de diferentes tamaños, todos muy sucios además de compresas con la regla pegadas en las paredes.
-Mira niño, esos son mis consoladores jeje, mi chochete está bien usadito así que te gustará.
Además, es lo único que me depilo en el cuerpo para después, verme bien en el espejo.
Jarumbio gritaba aterrado que le dejara escapar, estaba aterrado, mira que era un pervertido y le encantaba el sexo, pero eso ya no entraba dentro de sus gustos.
No había dos o tres botes no, ni 10, había unos 40.
Esa gorda al ver que no se callaba, tomó una compresa de la pared y se la metió en la boca.
-Sin duda, mi fetiche es la regla, follar con la regla es excitante pero hoy, no la tengo por desgracia aunque, no me lavé el chocho desde la última vez que me vino ejejeje.
Jarumbio pensó que vomitaría, ya hasta se había olvidado de la sed que tenía pero, no imaginó lo que después pasaría.
Era como una burla del destino, todo hoy parecía suceder para joderle su día.
La mujer al fin le sacó la compresa para levantarse su vestido floral rosa tras tumbarle en la cama.
No llevaba bragas y allí vio su enorme coño con los labios colgando muy carnosos, de un tono rosado y la raja abierta seguro de penetrarse de todo cada dos por tres.
El olor era demasiado, un olor a coño intenso y esta, allí lo hizo, tomando su boca con sus manos sucias para abrirsela y echarle un chorro largo y con potencia.
Jarumbio casi se atragantó por aquello, las arcadas fueron intensas, tan sumamente repugnante.
Luego, posó su coño gordo en su cara restregándo mientras gemía en lo alto.
Pudo sentir más aún ese olor.
Se preguntó cuántos meses llevaba sin lavarse.
Lo cierto era, que a Jarumbio le gustaban todo tipo de chochitos, ya fueran pequeños, gordos, rosados u oscuros.
Pero, los gorditos le llamaban aún más la atención porque se veían muy apetecibles.
Aún con aquella situación, que esa mujer en sus 30 fuera un horror, que todo fuera una guarrada, tenía el coño demasiado feo y eso se la estaba poniendo dura.
-Aaaah, huele mi chocho, qué cachonda estoy sííí, ya quiero que me folles el chocho.
Y se levantó para tomar sus pantalones descubriendo el enorme miembro de Jarumbio empalmado.
Enseguida acercó su nariz descubriendo un olor, rápidamente le sacó los pantalones y los calzoncillos para darle la vuelta y abrirle el ojete.
Con su nariz olió de una manera enfermiza y después lo lamió metiendo su lengua entre los pelos del culo llenos de pegotes de mierda que tragaba hambrienta.
Ya saciada, volvió a ponerle bocarriba para al fin, tomando su miembro, introducirlo fácilmente en su coño, que a pesar de ser grueso, estaba bastante abierta ya.
Ahí comenzó a subir y bajar rápidamente y Jarumbio desde ese ángulo, podía ver su enorme coño aplastarse al llegar hasta abajo y llenarse de flujo viscoso que goteaba.
Mientras lo hacía, gritaba como una loca, botaba y más botaba, pero llegó un momento en el que se levantó repentinamente.
-Aaaah, se viene, ay que se viene.
Fue el momento en el que, tras ponerle el culo en el rabo, una cagalera le salió a chorros salpicando por todos lados, salía y más salía mierda y cuando al fin acabó, con sus manos la tomó para llenarse la cara y después lamer esa polla toda pringosa, chupando como una auténtica actriz porno mientras le masturbaba también.
Al poquito tomó unos cuantos caracoles vivos que había cerca y se los metió uno tras otro en el interior de su coño mientras le mostraba sus grandes labios masturbándoselos.
Cuando se cansó, apretó con fuerza y estos salieron disparados.
Terminó por ponerle todo en la cara de nuevo mientras se meneaba ansiosa.
Jarumbio trataba de liberarse pero era tan pesada que fue imposible.
Estuvo así un rato hasta que sintió que este ya no oponía resistencia.
Se levantó dándose cuenta que estaba inconsciente, lo más seguro por la falta de oxígeno.
Lo único que se le ocurrió fue irse a por una pala para enterrarlo en su huerto, pero mientras sacaba tierra, este al fin recuperó la consciencia y pudo escapar de allí.
Cuando a la madrugada llegó a su casa, su madre se aterró al verlo así de sucio, lleno de mierda y sin sus pantalones.
Le castigó duramente porque pensó que se había ido a masturbar a las cloacas para ocultarse de ella con revistas porno ya que desde hacía un par de meses, le había quitado el internet para que estudiara.
Fin.